Un conejo con un par de Huevos

Bien, ahi va el primer vídeo de una saga de chorraditas que iré poniendo, jeje.Este vídeo no tiene desperdicio... el ataque del conejo, jejeje.A ver qué opinais de él.


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QUE POLICIAS MAS ESTUPIDOS

SIN COMENTARIOS SOLO MIRALO Y TE DARAS CUENTA, VOTALO SI TE GUSTO


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SOLO PASA EN .......

IMAGENES DE LUGARES ESPECIALES DEL MUNDO


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Propiedades anticancerigenas del té blanco

En el Congreso Nacional de la Academia Americana de Química (marzo 2004), se presentaron pruebas del alto potencial anticancerígeno que confiere el consumo regular del té blanco y según investigadores del Instituto Linus Pauling, es el antioxidante natural más potente que existe en la naturaleza, por lo que protege contra las mutaciones del ADN (primera etapa en el desarrollo del cáncer).

Samsung P300

Estoy buscando, buscando y buscando móviles pequeñitos y ligeros, lo que más aprecio de un móvil no son sus funcionalidades sino que sea cómodo de llevar. En mi modesta opinión el 99% de los moviles cumplen todo lo que necesita el 99% de la gente, el 1% restante son elementos superfluos.

 

Ahi va el Samsung P300:

 

 

 

 

 

El otro movil que me gusta es el Newgen c610, pero unos dicen que no tiene texto predictivo, otros que la calidad de la pantalla es mala, otros que es muy frágil...

 

 

 

 

Bajando a la oficina

El otro dia bajando a la oficina me encontré con este paisaje.
 
Saqué mi camara y despues de juntarlos me ha quedado esta impresionante imagen.
 
 

Test de Trafico

Muy bueno!!!
 
 
 
 
 

Madre Teresa de Calcuta

  • El día más bello?  
  • La cosa más fácil? 
  • El obstáculo más grande?  
  • El error más grande?  
  • La raíz de todos los males? 
  • La distracción más bella?  
  • La peor derrota?  
  • Los mejores profesores?  
  • La primera necesidad?  
  • Lo que más hace feliz?
  • El misterio más grande? 
  • El peor defecto?  
  • La persona más peligrosa?  
  • El sentimiento más ruin?  
  • El regalo más bello?  
  • Lo más imprescindible?  
  • La ruta más rápida?  
  • La sensación más grata?  
  • El resguardo más eficaz?  
  • El mejor remedio?  
  • La mayor satisfacción?  
  • La fuerza más potente del mundo?  
  • Las personas más necesarias?  
  • La cosa más bella de todas?  


 

  • Hoy
  • Equivocarse
  • El miedo
  • Abandonarse
  • El egoísmo
  • El trabajo
  • El desaliento
  • Los niños
  • Comunicarse
  • Ser útil a los demás
  • La muerte
  • El mal humor
  • La mentirosa
  • El rencor
  • El perdón
  • El hogar
  • El camino correcto
  • La paz interior
  • La sonrisa
  • El optimismo
  • El deber cumplido
  • La fe
  • Los padres
  • El amor

Encontrando un propósito de vida

Tener propósito en la vida marca la diferencia entre vivir plenamente, y simplemente existir.

Las personas de éxito triunfan a propósito; su éxito es el resultado de un plan preconcebido y puesto en marcha. Tu plan de acción es el mapa de la ruta que te conducirá al logro de tus metas, sueños y aspiraciones.

Imagínate poder visualizar tu llamado más alto o grande, tu verdadero propósito, desarrollar tu plan de éxito hacia un desempeño lleno de plenitud y pasión.

Todos queremos ser exitosos, pero a veces no tenemos claro el camino a seguir para alcanzar el éxito. Aunque algunos piensan que el éxito está reservado para unos pocos privilegiados, en realidad puede ser alcanzado por todo aquel que determinadamente siga unos sencillos pasos.

Asumir responsabilidad

En una sociedad en la que la gente culpa a todos, desde sus padres hasta el gobierno por su incapacidad de salir adelante, la gente exitosa rehúsa asumir esa actitud de víctima, y por el contrario asumen responsabilidad por lo que ocurre en sus propias vidas afirmando "Todo está a mi alcance, y depende de mi alcanzarlo".

Asumir responsabilidad es tomar conciencia que al decir que alguien o algo fuera de nosotros nos previene de alcanzar el éxito, estamos entregando nuestro poder personal a ese ente externo. Esto equivale a asumir que algo externo tiene más control sobre nuestras vidas que nosotros mismos.

Si hasta ahora hemos vivido nuestras vidas según la opinión que otros tienen de nosotros, es importante recordar que la opinión de otro no tiene porque convertirse en nuestra realidad.

Al asumir nuestra responsabilidad, nuestra realidad la forjamos nosotros día a día mediante nuestras decisiones conscientes ejecutadas por medio de nuestra voluntad.

Vivir con propósito

Pocas cosas tienen el poder que otorga tener un propósito claro en la vida. Vivir con propósito es tener la determinación de hacer lo que estamos convencidos que vinimos a hacer en esta vida, y estar comprometidos a hacerlo con excelencia.

Mientras que encontramos un propósito, nuestras vidas consisten en hacer el menor esfuerzo para apenas existir con la menor cantidad de problemas.

Cuando vivimos con propósito nuestra principal ocupación es hacer correctamente lo que nos toca hacer. Una vez que encontramos un propósito amamos lo que hacemos, y se nota, y las personas quieren relacionarse con nosotros porque perciben nuestro compromiso con la excelencia, y eso es magnético.

Pero, ¿Cómo encontrar un propósito? Simple, elija una causa en la cual crea, y encuentre la manera en la cual puede usar sus habilidades para el mayor provecho de todos los involucrados, incluyéndo a ti mismo.

Crear un plan

Tratar de alcanzar las metas sin un plan, es como manejar por territorio desconocido sin un mapa. Las metas que no se escriben no son realmente metas, son meras fantasías. La diferencia entre un sueño y una meta realizable es que la meta tiene fecha.

Si desea alcanzar sus metas en el menor tiempo posible y disfrutar del viaje, comience por escribirlas como pasos con fechas para ser logradas. Y manténgase realista, es preferible dar varios pasos cortos que aumenten nuestra confianza y seguridad, y nos permitan ver con mayor claridad el camino hacia nuestra meta final.

Asumir compromisos

Simplemente desear las cosas que queremos en nuestra vida no las hará realidad para nosotros. Recuerden que todo el mundo esta comprometido incluyéndote a ti, la pregunta no es si estás o no estás comprometido, sino lo importante es a qué estés comprometido. Mirando hacia tu alrededor, tu realidad, y vas a ver a que estás comprometido. Si te gusta, estás complacido tremendo, sino a llegado la hora de la verdad, el momento para comenzar un en una dirección diferente.

Las personas exitosas simplemente encuentran lo que es necesario hacer para lograr sus sueños, y se comprometen a asumirlo como el camino que los conducirá hacia el éxito.

Perseverar

Puede sonar obvio, pero cuando se está comprometido con el éxito, darse por vencido ni siquiera se considera como opción. Debemos estar dispuestos a hacer lo que sea razonablemente necesario para alcanzar nuestra meta.

Dedique la mayor parte que pueda del día a realizar su sueño. Pregúntese constantemente "¿Lo que estoy haciendo me acerca más a mi meta?". En caso contrario comience a hacer algo diferente, y recuerde "La Persistencia prevalece, cuando todo lo demás falla".


Actuar ahora

Recuerde que nuestro tiempo es finito, las personas exitosas saben esto y en vez de deprimirse por ello, lo utilizan a su favor como un estímulo para perseguir sus metas con mayor fervor, pasión y dedicación, y usted también puede comenzar a hacerlo a partir de este mismo momento. ¡Que desfrutes tu éxito!


Anhedonia

Talk, una revista norteamericana dirigida por Tina Brown, la exitosa ex editora de Vanity Fair, publica en su último número un artículo que habla  sobre lo que hoy parece la enfermedad más grave de Estados Unidos, la  "anhedonia" que significa la incapacidad de ser hedonista, la enorme  dificultad del pueblo norteamericano para disfrutar de los placeres de la  vida.

La tesis principal del artículo es que en un ranking mundial de horas  trabajadas por persona, Estados Unidos es el país en el que más horas  anuales se trabajan, inclusive más horas que en países en los que se  considera que no hay buen sindicalismo, o protección a los derechos del  trabajador, como los paises asiáticos. Los americanos se autexplotan.

La paradoja de todo esto es que los americanos no están obligados a trabajar  tanto, que este es el país más rico del mundo y que la gente podría trabajar  mucho menos y vivir igual muy bien, opción que por ejemplo parecen haber  tomado los alemanes, que gozan del doble de días de vacaciones que los  americanos ganando lo mismo.

Personalmente, siento que efectivamente anhedonia es la gran enfermedad  americana, casi diría el polo opuesto de lo que ocurre en España donde la  gente vive pensando en sus vacaciones, en irse de marcha, o en Italia donde  apenas se puede se cultiva el arte del dolce far niente.


Pero la mayoría de los americanos cree que las vacaciones son para los  débiles, para los fracasados, una anécdota interesante fue la enorme  trascendencia que tuvieron unas declaraciones que hizo Jeff Bezos, el famoso  consejero delegado de Amazon, cuando reveló que dormía 8 horas cada noche.  ¡8 horas! La gente lo comentaba. Cómo alguien puede tener la responsabilidad  de Jeff Bezos y dormir 8 horas.

Desde que hizo esas declaraciones, la acción de Amazon no para de bajar. La  gente perdió confianza en él. Los editores de Time dudan si haberle nombrado el hombre del año fue una buena idea. A Larry Ellison, el empresario que fundó y dirige Oracle, el archienemigo de Bill Gates y hoy en día casi tan rico como él, frecuentemente se le echa en cara que se divierte mucho, que deja su trabajo y se va a navegar, que se dedica a sus hobbies, que no trabaja tan duramente como debería.


 


 

El quinto poder


La prensa y los medios de comunicación han sido, durante largos decenios, en el marco democrático, un recurso de los ciudadanos contra el abuso de los poderes. En efecto, los tres poderes tradicionales -legislativo, ejecutivo y judicial- pueden fallar, confundirse y cometer errores. Mucho más frecuentemente, por supuesto, en los Estados autoritarios y dictatoriales, donde el poder político es el principal responsable de todas las violaciones a los derechos humanos y de todas las censuras contra las libertades.

Pero en los países democráticos también pueden cometerse graves abusos, aunque las leyes sean votadas democráticamente, los gobiernos surjan del sufragio universal y la justicia -en teoría- sea independiente del ejecutivo. Puede ocurrir, por ejemplo, que ésta condene a un inocente (¡cómo olvidar el caso Dreyfus en Francia!); que el Parlamento vote leyes discriminatorias para ciertos sectores de la población (como ha sucedido en Estados Unidos, durante más de un siglo, respecto de los afro-estadounidenses, y sucede actualmente respecto de los oriundos de países musulmanes, en virtud de la “Patriot Act”); que los gobiernos implementen políticas cuyas consecuencias resultarán funestas para todo un sector de la sociedad (como sucede, en la actualidad, en numerosos países europeos, respecto de los inmigrantes “indocumentados”).

En un contexto democrático semejante, los periodistas y los medios de comunicación a menudo han considerado un deber prioritario denunciar dichas violaciones a los derechos. A veces, lo han pagado muy caro: atentados, “desapariciones”, asesinatos, como aún ocurre en Colombia, Guatemala, Turquía, Pakistán, Filipinas, y en otros lugares. Por esta razón durante mucho tiempo se ha hablado del “cuarto poder”. Ese “cuarto poder” era, en definitiva, gracias al sentido cívico de los medios de comunicación y al coraje de valientes periodistas, aquel del que disponían los ciudadanos para criticar, rechazar, enfrentar, democráticamente, decisiones ilegales que pudieran ser inicuas, injustas, e incluso criminales contra personas inocentes. Era, como se ha dicho a menudo, la voz de los sin-voz.

Desde hace una quincena de años, a medida que se aceleraba la mundialización liberal, este “cuarto poder” fue vaciándose de sentido, perdiendo poco a poco su función esencial de contrapoder. Esta evidencia se impone al estudiar de cerca el funcionamiento de la globalización, al observar cómo llegó a su auge un nuevo tipo de capitalismo, ya no simplemente industrial sino predominantemente financiero, en suma, un capitalismo de la especulación. En esta etapa de la mundialización, asistimos a un brutal enfrentamiento entre el mercado y el Estado, el sector privado y los servicios públicos, el individuo y la sociedad, lo íntimo y lo colectivo, el egoísmo y la solidaridad.

El verdadero poder es actualmente detentado por un conjunto de grupos económicos planetarios y de empresas globales cuyo peso en los negocios del mundo resulta a veces más importante que el de los gobiernos y los Estados. Ellos son los “nuevos amos del mundo” que se reúnen cada año en Davos, en el marco del Foro Económico Mundial, e inspiran las políticas de la gran Trinidad globalizadora: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organización Mundial del Comercio.

Es en este marco geoeconómico donde se ha producido una metamorfosis decisiva en el campo de los medios de comunicación masiva, en el corazón mismo de su textura industrial.

Los medios masivos de comunicación (emisoras de radio, prensa escrita, canales de televisión, internet) tienden cada vez más a agruparse en el seno de inmensas estructuras para conformar grupos mediáticos con vocación mundial. Empresas gigantes como News Corps, Viacom, AOL Time Warner, General Electric, Microsoft, Bertelsmann, United Global Com, Disney, Telefónica, RTL Group, France Telecom, etc., tienen ahora nuevas posibilidades de expansión debido a los cambios tecnológicos. La “revolución digital” ha derribado las fronteras que antes separaban las tres formas tradicionales de la comunicación: sonido, escritura, imagen. Permitió el surgimiento y el auge de internet, que representa una cuarta manera de comunicar, una nueva forma de expresarse, de informarse, de distraerse.

Desde entonces, las empresas mediáticas se ven tentadas de conformar “grupos” para reunir en su seno a todos los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio, televisión), pero además a todas las actividades de lo que podríamos denominar los sectores de la cultura de masas, de la comunicación y la información. Estas tres esferas antes eran autónomas: por un lado, la cultura de masas con su lógica comercial, sus creaciones populares, sus objetivos esencialmente mercantiles; por el otro, la comunicación, en el sentido publicitario, el marketing, la propaganda, la retórica de la persuasión; y finalmente, la información con sus agencias de noticias, los boletines de radio o televisión, la prensa, los canales de información continua, en suma, el universo de todos los periodismos.

Estas tres esferas, antes tan diferentes, se imbricaron poco a poco para constituir una sola y única esfera ciclópea en cuyo seno resulta cada vez más difícil distinguir las actividades concernientes a la cultura de masas, la comunicación o la información (1). Por añadidura, estas empresas mediáticas gigantes, estos productores en cadena de símbolos multiplican la difusión de mensajes de todo tipo, donde se entremezclan televisión, dibujos animados, cine, videojuegos, CD musicales, DVD, edición, ciudades temáticas estilo Disneylandia, espectáculos deportivos, etc.

En otras palabras, los grupos mediáticos poseen de ahora en adelante dos nuevas características: primeramente, se ocupan de todo lo concerniente a la escritura, de todo lo concerniente a la imagen, de todo lo concerniente al sonido, y difunden esto mediante los canales más diversos (prensa escrita, radio, televisión hertziana, por cable o satelital, vía internet y a través de todo tipo de redes digitales). Segunda característica: estos grupos son mundiales, planetarios, globales, y no solamente nacionales o locales.

En 1940, en una célebre película, Orson Welles arremetía contra el “superpoder” de Citizen Kane (en realidad, el magnate de la prensa de comienzos del siglo XX, William Randolph Hearst). Sin embargo, comparado con el de los grandes grupos mundiales de hoy, el poder de Kane era insignificante. Propietario de algunos periódicos en un solo país, Kane disponía de un poder ínfimo (sin por ello carecer de eficacia a nivel local o nacional (2)) en comparación con los archipoderes de los megagrupos mediáticos de nuestro tiempo.

Estas megaempresas contemporáneas, mediante mecanismos de concentración, se apoderan de los sectores mediáticos más diversos en numerosos países, en todos los continentes, y se convierten de esta manera, por su peso económico y su importancia ideológica, en los principales actores de la mundialización liberal. Al haberse convertido la comunicación (extendida a la informática, la electrónica y la telefonía) en la industria pesada de nuestro tiempo, estos grandes grupos pretenden ampliar su dimensión a través de incesantes adquisiciones y presionan a los gobiernos para que anulen las leyes que limitan las concentraciones o impiden la constitución de monopolios o duopolios (3).

La mundialización es también la mundialización de los medios de comunicación masiva, de la comunicación y de la información. Preocupados sobre todo por la preservación de su gigantismo, que los obliga a cortejar a los otros poderes, estos grandes grupos ya no se proponen, como objetivo cívico, ser un “cuarto poder” ni denunciar los abusos contra el derecho, ni corregir las disfunciones de la democracia para pulir y perfeccionar el sistema político. Tampoco desean ya erigirse en “cuarto poder” y, menos aun, actuar como un contrapoder.

Si, llegado el caso, constituyeran un “cuarto poder”, éste se sumaría a los demás poderes existentes -político y económico- para aplastar a su turno, como poder suplementario, como poder mediático, a los ciudadanos.

La cuestión cívica que se nos plantea de ahora en adelante es la siguiente: ¿cómo reaccionar? ¿Cómo defenderse? ¿Cómo resistir a la ofensiva de este nuevo poder que, de alguna manera, ha traicionado a los ciudadanos y se ha pasado con todos sus bártulos al enemigo?.

Es necesario, simplemente, crear un “quinto poder”. Un “quinto poder” que nos permita oponer una fuerza cívica ciudadana a la nueva coalición dominante. Un “quinto poder” cuya función sería denunciar el superpoder de los medios de comunicación, de los grandes grupos mediáticos, cómplices y difusores de la globalización liberal. Esos medios de comunicación que, en determinadas circunstancias, no sólo dejan de defender a los ciudadanos, sino que a veces actúan en contra del pueblo en su conjunto. Tal como lo comprobamos en Venezuela.

En este país latinoamericano donde la oposición política fue derrotada en 1998 en elecciones libres, plurales y democráticas, los principales grupos de prensa, radio y televisión han desatado una verdadera guerra mediática contra la legitimidad del presidente Hugo Chávez (4). Mientras que éste y su gobierno se mantienen respetuosos al marco democrático, los medios de comunicación, en manos de un puñado de privilegiados, continúan utilizando toda la artillería de las manipulaciones, las mentiras y el lavado de cerebro para tratar de intoxicar la mente de la gente (5). En esta guerra ideológica, han abandonado por completo la función de “cuarto poder”; pretenden desesperadamente defender los privilegios de una casta y se oponen a toda reforma social y a toda distribución un poco más justa de la inmensa riqueza nacional (ver artículo de Maurice Lemoine, páginas 16-17).

El caso venezolano es paradigmático de la nueva situación internacional en la cual grupos mediáticos enfurecidos asumen abiertamente su nueva función de perros guardianes del orden económico establecido, y su nuevo estatuto de poder antipopular y anticiudadano. Estos grandes grupos no sólo se asumen como poder mediático, constituyen sobre todo el brazo ideológico de la mundialización, y su función es contener las reivindicaciones populares que tratan de adueñarse del poder político (como logró hacerlo, democráticamente, en Italia, Silvio Berlusconi, dueño del principal grupo de comunicación trasalpino).

La “guerra sucia mediática” librada en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez es la réplica exacta de lo que hizo, de 1970 a 1973, el periódico El Mercurio (6) en Chile contra el gobierno democrático del presidente Salvador Allende, hasta empujar a los militares al golpe de Estado. Campañas semejantes, donde los medios de comunicación pretenden destruir la democracia, podrían reproducirse mañana en Ecuador, Brasil o Argentina contra toda reforma legal que intente modificar la jerarquía social y la desigualdad de la riqueza. Al poder de la oligarquía tradicional y al de los típicos reaccionarios, se suman actualmente los poderes mediáticos. Juntos -¡y en nombre de la libertad de expresión!- atacan los programas que defienden los intereses de la mayoría de la población. Tal es la fachada mediática de la globalización. Revela de la forma más clara, más evidente y más caricaturesca la ideología de la mundialización liberal.

Medios de comunicación masiva y mundialización liberal están íntimamente ligados. Por eso, es urgente desarrollar una reflexión sobre la manera en que los ciudadanos pueden exigir a los grandes medios de comunicación mayor ética, verdad, respeto a una deontología que permita a los periodistas actuar en función de su conciencia y no en función de los intereses de los grupos, las empresas y los patrones que los emplean.

En la nueva guerra ideológica que impone la mundialización, los medios de comunicación son utilizados como un arma de combate. La información, debido a su explosión, su multiplicación, su sobreabundancia, se encuentra literalmente contaminada, envenenada por todo tipo de mentiras, por los rumores, las deformaciones, las distorsiones, las manipulaciones.

Se produce en este campo lo ocurrido con la alimentación. Durante mucho tiempo, el alimento fue escaso y aún lo es en numerosos lugares del mundo. Pero cuando gracias a las revoluciones agrícolas los campos comenzaron a producir en sobreabundancia, particularmente en los países de Europa occidental o de América del Norte, se observó que numerosos alimentos estaban contaminados, envenenados por pesticidas, que provocaban enfermedades, causaban infecciones, generaban cánceres y todo tipo de problemas de salud, llegando incluso a producir pánico en las masas como el mal de la “vaca loca”. En suma, antes uno podía morirse de hambre, ahora uno puede morirse por haber comido alimentos contaminados...

Con la información, sucede lo mismo. Históricamente, ha sido muy escasa. Incluso actualmente, en los países dictatoriales, no existe información fiable, completa, de calidad. En cambio, en los Estados democráticos, desborda por todas partes. Nos asfixia. Empédocles decía que el mundo estaba constituido por la combinación de cuatro elementos: aire, agua, tierra, fuego. La información se ha vuelto tan abundante que constituye, de alguna manera, el quinto elemento de nuestro mundo globalizado.

Pero al mismo tiempo, uno comprueba que, al igual que el alimento, la información está contaminada. Nos envenena la mente, nos contamina el cerebro, nos manipula, nos intoxica, intenta instilar en nuestro inconsciente ideas que no son las nuestras. Por eso, es necesario elaborar lo que podría denominarse una “ecología de la información”. Con el fin de limpiar, separar la información de la “marea negra” de las mentiras, cuya magnitud ha podido medirse, una vez más, durante la reciente invasión a Irak (7). Es necesario descontaminar la información. Así como han podido obtenerse alimentos “bio”, a priori menos contaminados que los demás, debería obtenerse una suerte de información “bio”. Los ciudadanos deben movilizarse para exigir que los medios de comunicación pertenecientes a los grandes grupos globales respeten la verdad, porque sólo la búsqueda de la verdad constituye en definitiva la legitimidad de la información.

Por eso, hemos propuesto la creación del Observatorio Internacional de Medios de Comunicación (en inglés: Media Watch Global). Para disponer finalmente de un arma cívica, pacífica, que los ciudadanos podrán utilizar con el fin de oponerse al nuevo superpoder de los grandes medios de comunicación masiva. Este observatorio es una expresión del movimiento social planetario reunido en Porto Alegre (Brasil). En plena ofensiva de la globalización liberal, expresa la preocupación de todos los ciudadanos ante la nueva arrogancia de las industrias gigantes de la comunicación.

Los grandes medios de comunicación privilegian sus intereses particulares en detrimento del interés general y confunden su propia libertad con la libertad de empresa, considerada la primera de las libertades. Pero la libertad de empresa no puede, en ningún caso, prevalecer sobre el derecho de los ciudadanos a una información rigurosa y verificada ni servir de pretexto a la difusión consciente de informaciones falsas o difamaciones.

La libertad de los medios de comunicación es sólo la extensión de la libertad colectiva de expresión, fundamento de la democracia. Como tal, no puede ser confiscada por un grupo de poderosos. Implica, por añadidura, una “responsabilidad social” y, en consecuencia, su ejercicio debe estar, en última instancia, bajo el control responsable de la sociedad. Es esta convicción la que nos ha llevado a proponer la creación del Observatorio Internacional de Medios de Comunicación, Media Watch Global. Porque los medios de comunicación son actualmente el único poder sin contrapoder, y se genera así un desequilibrio perjudicial para la democracia.

La fuerza de esta asociación es ante todo moral: reprende basándose en la ética y sanciona las faltas de honestidad mediática a través de informes y estudios que elabora, publica y difunde.

El Observatorio Internacional de Medios de Comunicación constituye un contrapeso indispensable para el exceso de poder de los grandes grupos mediáticos que imponen, en materia de información, una sola lógica -la del mercado- y una única ideología, el pensamiento neoliberal. Esta asociación internacional desea ejercer una responsabilidad colectiva, en nombre del interés superior de la sociedad y del derecho de los ciudadanos a estar bien informados. Al respecto, considera de una importancia primordial los desafíos de la próxima Cumbre Mundial sobre la Información que tendrá lugar en diciembre próximo, en Ginebra (8). Propone además prevenir a la sociedad contra las manipulaciones mediáticas que, como epidemias, se han multiplicado estos últimos años.

El Observatorio reúne tres tipos de miembros, que disponen de idénticos derechos: 1) periodistas profesionales u ocasionales, en actividad o jubilados, de todos los medios de comunicación, centrales o alternativos; 2) universitarios e investigadores de todas las disciplinas, y particularmente especialistas en medios de comunicación, porque la Universidad, en el contexto actual, es uno de los pocos lugares parcialmente protegidos contra las ambiciones totalitarias del mercado; 3) usuarios de los medios de comunicación, ciudadanos comunes y personalidades reconocidas por su estatura moral...

Los sistemas actuales de regulación de los medios de comunicación son en todas partes insatisfactorios. Al ser la información un bien común, su calidad no podría estar garantizada por organizaciones integradas exclusivamente por periodistas, a menudo vinculados a intereses corporativos. Los códigos deontológicos de cada empresa mediática -cuando existen- se revelan a menudo poco aptos para sancionar y corregir los desvíos, los ocultamientos y las censuras. Es indispensable que la deontología y la ética de la información sean definidas y defendidas por una instancia imparcial, creíble, independiente y objetiva, en cuyo seno los universitarios tengan un papel decisivo.

La función de los “ombudsmen” o mediadores, que fue útil en los años 1980 y 1990, está actualmente mercantilizada, desvalorizada y degradada. Es a menudo un instrumento de las empresas, responde a imperativos de imagen y constituye una coartada barata para reforzar artificialmente la credibilidad de los medios.

Uno de los derechos más preciados del ser humano es el de comunicar libremente su pensamiento y sus opiniones. Ninguna ley debe restringir arbitrariamente la libertad de expresión o de prensa. Pero las empresas mediáticas no pueden ejercerla sino bajo la condición de no infringir otros derechos tan sagrados como el de que todo ciudadano pueda acceder a una información no contaminada. Al abrigo de la libertad de expresión, las empresas mediáticas no deben poder difundir informaciones falsas, ni realizar campañas de propaganda ideológica, u otras manipulaciones.

El Observatorio Internacional de Medios de Comunicación considera que la libertad absoluta de los medios de comunicación, reclamada a viva voz por los dueños de los grandes grupos de comunicación mundiales, no podría ejercerse a costa de la libertad de todos los ciudadanos. Estos grandes grupos deben saber de ahora en adelante que acaba de nacer un contrapoder, con la vocación de reunir a todos aquellos que se reconocen en el movimiento social planetario y que luchan contra la confiscación del derecho de expresión. Periodistas, universitarios, militantes de asociaciones, lectores de diarios, oyentes de radios, telespectadores, usuarios de internet, todos se unen para forjar un arma colectiva de debate y de acción democrática. Los globalizadores habían declarado que el siglo XXI sería el de las empresas globales; la asociación Media Watch Global afirma que será el siglo en el que la comunicación y la información pertenecerán finalmente a todos los ciudadanos.

Reflexion de Kofi Annan sobre el terrorismo

"Nos engañamos si creemos que para derrotar al terrorismo sólo se necesita fuerza militar", declaró. "Tiene que haber más en el horizonte que simplemente ganar una guerra contra el terrorismo. También tiene que dominar la promesa de un mundo más justo y mejor", dijo en unas palabras que muchos analistas interpretaron como dirigidas, aunque no exclusivamente, a George W. Bush.

La necesidad de una mayor justicia social en el mundo como herramienta para erradicar la amenaza terrorista permeó todo el discurso de Annan, y por esa razón llegó hasta decir que, si bien cualquier acto terrorista tiene que ser condenado, las razones que lo generan pueden ser consideradas "justas". "El hecho de que unos cuantos hombres y mujeres cometan asesinatos en nombre de una causa no la hace menos justa. Tampoco nos exime de la obligación de resolver conflictos legítimos", dijo.

¿Porqué el deporte de alta competición es una escuela de vida?

En términos de la estrategia empresarial el emprendedor (entendido en su fase inicial) es como un atleta de alta competición.

No es únicamente quien practica el deporte con pasión. Vive cada segundo de su vida para ello y vive de ello. Los atletas de alta competición son quizás algunas de las personas más sacrificadas y presionadas que existen en la sociedad actual por el estado de preparación en que deben encontrarse siempre, sin descanso ni pausa, por los resultados que deben obtener, por la forma implacable como ellos califican y concentran sus esfuerzos y por la manera en que todo debe alcanzarse con ventaja sobre los rivales. Un atleta de alta competición "ajusta" cada variable de su vida personal (mental, fisica y emocional) a la tarea de mejora de resultados y en ello se diferencia mucho de quienes ejercitan el deporte con habilidad, con vocación e incluso con cierta dedicación.

Un éxito empresarial casi nunca es consecuencia de una estrategia o planificación terriblemente elaborada, desarrollada e impecablemente ejecutada, son producto de una previsión afortunada, la revelación esencial no surge de cualquier proceso terriblemente controlado y planificado, sino un cóctel de: casualidad, deseo, pasión, fe, curiosidad, ambición, audacia, necesidad y mucho sudor.

Fuente: Gary Hamel

Cumpleaños de Kofi Annan

Kofi Annan hoy cumple 67 años. Felicidades!!!



 



 

Reflexiones de Kofi Annan


PAZ Y SEGURIDAD

El mundo empieza a reconocer las múltiples causas de conflicto, la base económica de la estabilidad y la verdad sombría de que la intolerancia, la injusticia y la opresión - y sus consecuencias -- no respetan fronteras nacionales.



Si la guerra es el fracaso de la diplomacia, entonces... la diplomacia, bilateral y multilateral, es nuestra primera línea de defensa. El mundo, hoy en día, gasta miles de millones preparándose para la guerra; ¿no deberíamos gastar uno o dos mil millones preparándonos para la paz?


La paz duradera es más que la intervención de los Cascos Azules en el campo. El mantenimiento efectivo de la paz exige una noción más amplia de la seguridad humana. No podemos estar seguros rodeados por el hambre, no podemos construir la paz sin aliviar la pobreza, no podemos construir la libertad sobre cimientos de injusticia.



Se dice que los fracasos de los Estados y las guerras civiles y étnicas que a menudo los han seguido son inevitables... Las dificultades ocasionalmente enfrentadas por las intervenciones internacionales confirman precisamente lo difícil que es tratar estos problemas... Deseo proponer una visión distinta. Ella es que estos fracasos, estas guerras y estos problemas son problemas políticos y problemas económicos con soluciones políticas y económicas. Los conflictos en una parte del mundo o la tiranía en otra no son inevitables. La libertad y los derechos humanos son conceptos tan universales como son políticos, aplicables a todo ser humano de cualquier credo o color. La Carta de las Naciones Unidas fue escrita en el nombre de "Nosotros, los Pueblos de las Naciones Unidas."


La comunidad internacional ha desarrollado una comprensión más clara de los límites del mantenimiento de paz y de su continua utilidad. Como resultado de los problemas en el pasado, los Estados Miembros están más conscientes de los riesgos asociados al envío de operaciones con recursos que no se equiparan a sus mandatos. También hemos aprendido que la falta de acción ante la violencia masiva y las amenazas a la paz y seguridad internacionales no son una opción aceptable o viable.


El sistema de Naciones Unidas, en su totalidad, se está enfocando como nunca antes en la construcción de la paz -- acción de identificar y apoyar las estructuras que fortalezcan y solidifiquen la paz. La experiencia ha demostrado que mantener la paz en el sentido de evitar una recaída en un conflicto armado es una condición necesaria pero no suficiente para establecer los cimientos de una paz justa y duradera... Ninguna otra institución en el mundo tiene la experiencia, la competencia, la capacidad de apoyo logístico, la habilidad para coordinar, ni la universalidad que las Naciones Unidas le da a estas tareas.


Hoy, la seguridad se entiende cada vez menos en términos militares, y mucho más como la ausencia de conflicto. Es de hecho un fenómeno que abarca el desarrollo económico, la justicia social, la protección del medio ambiente, la democratización, el desarme y el respeto a los derechos humanos. Estas metas -- estos pilares de paz -- están vinculados. El progreso en una área engendra el progreso en otra. Pero ningún país lo puede lograr a solas. Y ninguno está exento de los riesgos y los costos de no hacerlo.



Durante la guerra fría, la paz y la seguridad tendían a ser definidas simplemente en términos del poder militar o del equilibrio del terror. Hoy en día, tenemos una mayor valoración de las fuentes no-militares del conflicto. Sabemos que la paz duradera requiere de una visión más amplia que incluya a la educación y la alfabetización, la salud y la nutrición, los derechos humanos y las libertades fundamentales. Sabemos que no podemos estar seguros en medio del hambre. No podemos construir la paz sin aliviar la pobreza. No podemos construir la libertad sobre cimientos de injusticia.


Aún en 1945, nuestros fundadores reconocieron la necesidad de pelear en dos frentes para ganar la batalla por una paz duradera: en el frente de la seguridad, donde la victoria se traduce en estar libre de miedo; y en el frente económico y social donde la victoria se traduce en ser libre de carencias.


El uso del mantenimiento de la paz por la comunidad internacional, en búsqueda de intereses comunes, debe ser verosímil y legítimo. Una fuerza creíble sin legitimidad puede tener resultados inmediatos, pero no disfrutará del apoyo internacional a largo plazo. La fuerza legítima sin credibilidad puede disfrutar del apoyo universal sin poder implementarla provisiones básicas de su mandato... Sin embargo, combinadas bajo el paraguas de las Naciones Unidas, la credibilidad y la legitimidad en el uso de la fuerza son no solamente posibles, también se refuerzan mutuamente en la búsqueda de un ideal universal. Para cumplir con esta unidad de propósito y de promesa, debemos restaurar la fe mundial en las Naciones Unidas y lo haremos.


Las motivaciones y las persuasiones políticas son elementos críticos en un proceso de paz. Cuando las partes están realmente interesadas en un arreglo, las montañas se pueden mover en el interés de la paz. Sin embargo, en condiciones caóticas en las cuales el poder se ha transferido a facciones desarticuladas que no tienen ningún interés verdadero en la paz, hay límites tangibles a lo que puede lograr la comunidad internacional. El sentido de comunidad -- la voluntad de reconciliación -- no puede ser impuesto.


Ya hemos visto lo que les sucede a los Estados cuando el centro se desbarata; cuando milicias rivales reemplazan a la razón; cuando los ciudadanos son privados de sus condiciones más básicas de existencia estable; cuando fuerzas exteriores se involucran en la dirección de un país. Lo hemos visto en Angola, en Somalia, en Zaire, en Bosnia.



Se puede hacer mucho con la diplomacia, pero desde luego se puede hacer mucho más si la diplomacia está respaldada por la imparcialidad y la fuerza.


Había millones de personas alrededor del mundo esperando una solución pacífica y rezando por nosotros -- por esto es que en Bagdad dije que nunca se debe subestimar al poder de la oración.


Cuando hablo de las Naciones Unidas, no solamente hablo del personal y de quienes estamos en este edificio. Estoy hablando de las Naciones Unidas de "Nosotros los Pueblos". Cuando hacemos un esfuerzo común mundial y colaboramos para resolver un problema, casi siempre lo podemos hacer. En estas crisis, cuando el mundo se reúne, las cosas suceden. Juntos somos el poder último. Si reunimos nuestros esfuerzos, podemos lograr casi cualquier cosa -- todos nosotros alrededor del mundo - "Nosotros los Pueblos".



DESARME

Las armas en sí no causan las guerras. Pero un exceso de armas alimenta la sospecha y la falta de confianza que pueden elevar las tensiones y conducir al conflicto violento.


Una de las herramientas más monstruosas de guerra ha sido declarada intolerable por todos los Estados parte. Nosotros reunidos aquí en La Haya no necesitamos ver más lejos que los campos de Flandes o las calles de Halabjah para ver pruebas de cómo nuestro siglo ha sido marcado y avergonzado por el uso de armas químicas. Sin embargo, lo que podemos hacer es asegurarnos de que nunca vuelvan a ser parte del arsenal de un país, que nunca más vuelvan a ser el flagelo de algún campo de batalla, ni la ruina silenciosa pero certera de alguna población civil.


Debemos hacer más para librar a nuestro mundo de las malévolas armas cuyos objetivo principal son los inocentes de cualquier conflicto -- las mujeres y los niños.


Hay un nuevo y creciente consenso en que la proliferación de armas de cualquier tipo -- sean armas de destrucción masiva o armas pequeñas -- inherentemente constituye una amenaza a la paz.


Cada mina terrestre retirada puede significar una vida salvada. Pero también sabemos que por cada cien mil minas removidas cada año, son colocadas al mismo tiempo entre dos y cinco millones. La presencia -- o aún el miedo de su presencia -- de solamente una mina puede prevenir el cultivo de un campo entero, robándole a una familia o quizás a toda una aldea su subsistencia.


La alianza mundial que creó esta Convención es una alianza compuesta por individuos y gobiernos, por movimientos populares y organizaciones mundiales humanitarias. Es una alianza que ha avergonzado e iluminado al mundo, revelado sus pretextos y su potencial. Nos ha colocado frente a un espejo que revela la maldad de la insensatez humana y la sabiduría del valor humano. Ha hecho de la "comunidad internacional" una realidad viva y próspera, y no solamente la esperanza de un futuro distante. Solamente una comunidad internacional viva y próspera podría reunirse más allá de fronteras y regiones, para eliminar esta plaga universal... Su éxito es un recordatorio bienvenido de que uno no tiene que ser una super-potencia mundial para influir en el futuro de la paz y seguridad internacionales.



ASISTENCIA HUMANITARIA

La experiencia ha demostrado que una vez que las crisis surgen, la comunidad internacional es capaz de movilizarse rápidamente para responder al sufrimiento de las víctimas civiles inocentes. Las Naciones Unidas y sus socios humanitarios -- contribuyentes, organizaciones no gubernamentales, la comunidad de la Cruz Roja -- han recaudado miles de millones de dólares para llevar comida a los hambrientos, proveer alojamiento a los refugiados y a las personas desplazadas internamente, para apoyar a los niños, a las mujeres y a los ancianos. Esto se ha logrado a pesar de los grandes obstáculos que a menudo acompañan a los conflictos mortales: la dificultad para alcanzar poblaciones necesitadas, una falta de seguridad para el personal de ayuda y una falta de consideración para los principios fundamentales del derecho humanitario y de los derechos humanos



Mientras la comunidad internacional debe ser reconocida por sus respuestas rápidas a emergencias humanitarias complejas y a gran escala, estos esfuerzos no hubieran sido necesarios si hubiéramos sido capaces de prevenir que amenazas identificables se convirtieran en realidades terribles. La lección aquí es clara - la acción humanitaria no debe ser la única medida en la cual la comunidad internacional se pueda poner de acuerdo rápidamente. Nuestra respuesta también debe incluir esfuerzos políticos para desactivar conflictos, promover la paz y la estabilidad y fomentar el desarrollo social y económico.


Hay evidencia creciente y contundente de que los pobres pueden resolver sus propios problemas si tan sólo se les da acceso justo a servicios financieros y de desarrollo de negocios.


Hoy en día, el capitalismo de mercado no tiene ningún gran rival ideológico; su mayor amenaza proviene de su propio interior. Si no puede promover la prosperidad y la justicia no habrá triunfado.


Debemos enterrar el mito de que la cooperación en el desarrollo ya no es necesaria a consecuencia de los flujos de capital del sector privado, las oportunidades de comercio y otros beneficios de la globalización. El ochenta por ciento de la inversión extranjera directa en el tercer mundo se concentra solamente en doce países - todos ellos países de mediano ingreso con la excepción de China. Solamente 5 por ciento se dirige a Africa y el uno por ciento a los 48 países menos desarrollados del mundo. En cambio, la asistencia de las Naciones Unidas se dirige principalmente a países de bajos ingresos, donde puede abrir el camino para el desarrollo del sector privado.


Las Naciones Unidas han hecho su parte en crear zonas económicas especiales, quitar barreras al comercio, apoyar a los inversionistas y en el desarrollo de empresas pequeñas y medianas. En todas estas áreas tenemos antecedentes notables. Con frecuencia, el sistema de las Naciones Unidas ha sido la fuente principal, si no es que la única, de apoyo financiero y técnico a más de 100 Estados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Nuestros antecedentes son claros; hemos marcado una diferencia al ayudar a la construcción de nuevas sociedades, al actuar para acabar con la miseria humana, y al contribuir a la transición pacífica de sociedades represivas a sociedades libres y democráticas.


Hoy en día, el desarrollo es una preocupación mundial que trasciende las ideologías y los intereses inmediatos. Es ahora un reto tanto moral como político... que demuestra que la estabilidad y la prosperidad son indivisibles.


La cooperación Sur-Sur debe ser más que un lema... Debe ser no solamente una fuente de solidaridad y fortaleza, sino también una fuerza poderosa para el desarrollo.



Con la curiosidad viene la preocupación, y con la preocupación viene el deseo de corregir los males de la opresión y revertir la ola de pobreza en todo el mundo.


Todos estamos aquí porque... creemos... que la pobreza es intolerable en un mundo de abundancia. Y todos estamos aquí porque estamos convencidos -- más bien sabemos -- que podemos terminar con la pobreza en el espacio de nuestra vida, con nuestras propias manos y nuestras propias mentes.


Sabemos que el dilema mundial de la carencia en medio del esplendor es una creación de los seres humanos y que puede ser revertida por los propios seres humanos.


Los mismos medios tecnológicos que fomentan la globalización y la expansión transnacional de la sociedad civil también proveen la infraestructura para expandir la red mundial de la "sociedad no civil" -- el crimen organizado, los traficantes de drogas, los lavadores de dinero y los terroristas.


El mundo tiene suficiente comida. Lo que le falta es la voluntad política para asegurar que toda la gente tengan acceso a esta abundancia, que toda la gente disfrute de la seguridad alimentaria.


Mientras que uno de cada cinco habitantes de nuestro planeta viva en la pobreza absoluta, no puede haber estabilidad verdadera en el mundo.


En el mundo actual, la motivación de la ganancia y la motivación del desarrollo van de la mano. Se han convertido en las dos caras de una misma moneda.


Hay un nuevo entendimiento universal de que las fuerzas de mercado son esenciales para el desarrollo sostenible.


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